domingo, 7 de noviembre de 2010
Algunas Fiestas de María Santísima en el año.
martes, 26 de octubre de 2010
Reflexiones de Fe
| EL PENSAMIENTO DE | |
| JUAN PABLO II | LA VOCACION SACERDOTAL |
Este es un fragmento del capítulo I de su Libro “Don y Misterio” en el que narra su vocación sacerdotal.
Dejo esta reflexión de l Papa en torno a la vocación sacerdotal como misterio que viene de Dios y como un Don o regalo del Señor a la humanidad, para que pensemos en la dignidad sacerdotal tan cuestionada hoy en día.
¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios. En su dimensión más profunda, toda vocación sacerdotal es un gran misterio, es un don que supera infinitamente al hombre. Cada uno de nosotros sacerdotes lo experimenta claramente durante toda la vida. Ante la grandeza de este don sentimos cuan indignos somos de ello.
La vocación es el misterio de la elección divina: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 16). "Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón'' (Hb 5, 4). "Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí" (Jr 1, 5). Estas palabras inspiradas estremecen profundamente toda alma sacerdotal.
Por eso, cuando en las más diversas circunstancias -por ejemplo, con ocasión de los Jubileos sacerdotales- hablamos del sacerdocio y damos testimonio del mismo, debemos hacerlo con gran humildad, conscientes de que Dios "nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia" (2 Tm 1, 9). Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que las palabras humanas no son capaces de abarcar la magnitud del misterio que el sacerdocio tiene en sí mismo.
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sábado, 23 de octubre de 2010
Dos Corazones Unidos en el Amor.
Los Corazones de Jesus y Maria unidos en el Amor de la Cruz nos muestran el inmenso Amor Divino. Quien los une es El Espíritu Santo y esta es una unidad perfecta Trinitaria, por su origen, Eucarística por su forma intima y sacrificial Y Eclesial por su carácter comunitario y universal. Este es nuestro Escudo de los Siervos del Divino Amor.
Que Dios los colme de Su Amor.
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