martes, 26 de octubre de 2010

Reflexiones de Fe



EL PENSAMIENTO DE
JUAN PABLO IILA VOCACION SACERDOTAL

Este es un fragmento del capítulo I de su Libro “Don y Misterio” en el que narra su vocación sacerdotal.
Dejo esta reflexión de l Papa en torno a la vocación sacerdotal como misterio que viene de Dios y como un Don o regalo del Señor a la humanidad, para que pensemos en la dignidad sacerdotal tan cuestionada hoy en día.
¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios. En su dimensión más profunda, toda vocación sacerdotal es un gran misterio, es un don que supera infinitamente al hombre. Cada uno de nosotros sacerdotes lo experimenta claramente durante toda la vida. Ante la grandeza de este don sentimos cuan indignos somos de ello.
La vocación es el misterio de la elección divina: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 16). "Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón'' (Hb 5, 4). "Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí" (Jr 1, 5). Estas palabras inspiradas estremecen profundamente toda alma sacerdotal.
Por eso, cuando en las más diversas circunstancias -por ejemplo, con ocasión de los Jubileos sacerdotales- hablamos del sacerdocio y damos testimonio del mismo, debemos hacerlo con gran humildad, conscientes de que Dios "nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia" (2 Tm 1, 9). Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que las palabras humanas no son capaces de abarcar la magnitud del misterio que el sacerdocio tiene en sí mismo.
VISITA NUESTRA PAGINA Pagina de los Siervos del Divino Amor

sábado, 23 de octubre de 2010

Dos Corazones Unidos en el Amor.


Los Corazones de Jesus y Maria unidos en el Amor de la Cruz nos muestran el inmenso Amor Divino. Quien los une es El Espíritu Santo y esta es una unidad perfecta Trinitaria, por su origen, Eucarística por su forma intima y sacrificial Y Eclesial por su carácter comunitario y universal. Este es nuestro Escudo de los Siervos del Divino Amor.
Que Dios los colme de Su Amor.

miércoles, 20 de octubre de 2010

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES 24 DE OCTUBRE 2010

Primera Lectura
Lectura del libro del
Eclesiástico (Sirácide)
(35, 15-17. 20-22)
El Señor es un juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oídosu plegaria llega hasta el cielo.
La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende
y el justo juez le hace justicia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33
El Señor no está lejos
de sus fieles.
Bendeciré al Señortodas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señorque se alegre su pueblo al escucharlo.
El Señor no está lejos
de sus fieles.
En contra del malvado está el Señor, para borrar de la tierra su recuerdoEscucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos
de sus fieles.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidasSalva el Señor la vida de sus siervos. No morirán quienes en él esperan.
El Señor no está lejos
de sus fieles.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta
del apóstol san Pablo a
Timoteo (4, 6-8. 16-18)
Querido hermano: Para  ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a , sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudóTodos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendadonosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (18, 9-14)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justosdespreciaban a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlterostampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios míoapiádate de , que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.