lunes, 7 de marzo de 2011

LECTURAS DEL MIERCOLES DE CENIZA 9 DE MARZO DE 2011





Hermanos con el Miércoles de Ceniza iniciamos el camino de la Cuaresma para prepararnos a vivir el Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo. Aprovechemos este tiempo de Ayuno, penitencia, oración y práctica de las Obras de Misericordia. 


Al recibir la ceniza recordemos nuestro origen humilde: "Polvo eres y en polvo te convertirás" e iniciemos el camino de Salvación haciendo una realidad en nosotros las palabras de Jesús: " Arrepiéntete y cree en el Evangelio"







Primera Lectura





Lectura del libro del profeta Joel (2, 12-18)

Esto dice el Señor:

“Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos.

Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia. Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor, nuestro Dios.

Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen la 
asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos, convoquen a los niños, aun a los niños de pecho. Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.

Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del 
Señor, diciendo:

‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?" 

Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su 
pueblo.


Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.





Salmo Responsorial 


Salmo 50



Misericordia, Señor, hemos pecado.



Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida 
mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis 
pecados.

Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. 
Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era 
malo.

Misericordia, Señor, hemos pecado.


Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir 
tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo 
espíritu.

Misericordia, Señor, hemos pecado.

Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma 
generosa. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu 
alabanza.

Misericordia, Señor, hemos pecado.


Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5, 20—6, 2)


Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.

Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí.

Pues bien, ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de 
la salvación.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.



Aclamación antes del Evangelio


Honor y gloria a ti, Señor Jesús.




Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan 
su corazón”.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.



Evangelio


† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (6, 1-6. 16-18)

Gloria a ti, Señor.



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no 
practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.


Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.


Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.


Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.


Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.


Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.


Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

martes, 1 de marzo de 2011

Noveno Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A 6 de Marzo de 2011

"La Palabra de Dios este domingo nos lleva a reflexionar en qué está cimentada nuestra vida: sobre roca o sobre arena, sobre Jesucristo la Roca firme, o sobre alguna ideología, economía, afecto, placer u otra cosa que no ofrece estabilidad verdadera. "

"¿Y tú en quién o en qué estás construyendo tu vida?"



Primera Lectura



Lectura del libro del Deuteronomio (11, 18. 26-28. 32)





En aquellos días, Moisés habló al pueblo y le dijo: “Pongan en su corazón y en sus almas estas palabras mías; átenlas a su mano como una señal, llévenlas como un signo sobre la frente.

Miren: He aquí que yo pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición. La bendición, si obedecen los mandamientos del Señor, su Dios, que yo les promulgo hoy; la maldición, si no obedecen los mandamientos del Señor, su Dios, y se apartan del camino que les señalo hoy, para ir en pos de otros dioses que ustedes no conocen. Así pues, esfuércense en cumplir todos los mandamientos y decretos que hoy promulgo ante ustedes”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.




Salmo Responsorial

Salmo 30







Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.

A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. Tú que eres justo, ponme a salvo; escúchame y ven pronto a librarme.

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame.

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que en el Señor esperan.

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio.


Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (3, 21-25. 28)






Hermanos: La actividad salvadora de Dios, atestiguada por la ley y los profetas, se ha manifestado ahora independientemente de la ley. Por medio de la fe en Jesucristo, la actividad salvadora de Dios llega, sin distinción alguna, a todos los que creen en él.

En efecto, como todos pecaron, todos están privados de la presencia salvadora de Dios; pero todos son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención llevada a cabo por medio de Cristo Jesús, al cual Dios expuso públicamente como la víctima que nos consigue el perdón por la ofrenda de su sangre, por medio de la fe.

Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que prescribe la ley de Moisés.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.




Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Aleluya.


Evangelio


† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (7, 21-27)


Gloria a ti, Señor.






En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’ Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’.






El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.






El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.


Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.