miércoles, 3 de agosto de 2011

36 ANIVERSARIO DE LA OBRA DE LOS SIERVOS DEL DIVINO AMOR

3 DE AGOSTO DE 2011




Hermanos en Cristo Nuestro Señor.


Hace 36 años el Corazón Eucarístico de Jesús quiso comenzar una obra nueva en su Iglesia, les puso SIERVOS DEL DIVINO AMOR: su finalidad es la de " Dar testimonio del Amor de Dios entre los hombres viviendo la Unidad Trinitaria, Eclesial y Eucarística que Jesucristo nos vino a revelar."

Por eso celebramos con alegría este acontecimiento con la Eucaristía en la Insigne Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de México, ahí a los pies de la Morenita del Tepeyac depositamos nuestra confianza porque Ella nos ha acompañado durante todos estos años.

Le damos gracias a Dios porque las tres Ramas de la Obra van creciendo poco a poco gracias a Nuestro Señor y a las oraciones y ayuda de muchas personas.

El Corazón de Jesús es nuestro centro de espiritualidad y el Inmaculado Corazón de María es nuestro auxilio, guía y fortaleza para seguir la Cruz de Cristo con alegría, amor y hermandad.

Le pedimos al Espíritu Santo que nos llene de su fuego para ser discípulos de fuego, enviados a llevar la Buena Nueva, como nos dicen los Obispos y la Iglesia en Latinoamerica desde Aparecida, Brasil.

Queremos ser, a ejemplo de Señor San José, nuestro patrono, fieles seguidores de Jesucristo, amantes de lo recto, con celo por la salvación de todos.

A todos nos invita el Señor a ser parte de esta Salvación, que por medio de María Santísima seamos capaces de confiar plenamente en Jesús y tener una fe como la de la Mujer cananea que hoy nos presenta el Evangelio, y aunque sabemos que no somos merecedores de todo lo que Dios nos ha dado, esperamos confiados su misericordia, para que la Obra dé mucho fruto.

Una felicitación calurosa a quienes formamos parte de este llamado particular en la Iglesia, y les recuerdo que el camino de la Cruz y del Amor ya está andado para que un día nos reunamos todos en un sólo Pueblo, un sólo rebaño en la casa de Nuestro Padre Misericordioso.

Que Santa María de Guadalupe nos cubra con su manto y nos lleve en su pecho en el cruce de sus brazos y nos acompañe en este camino de salvación, para que atraigamos a muchos al Corazón Eucarístico de Jesús y seamos promotores de la participación de este Sacramento de Amor de todos los que están sedientos y hambrientos de la Palabra de Dios.

Que Dios Nuestro Señor los bendiga a cada uno y que sepamos dar finalmente ese testimonio de Amor y Unidad que tanta falta hace en nuestros tiempos.

DIOS ES AMOR

EL AMOR DIVINO ESTE CON TODOS NOSOTROS.

P. Francisco Javier Rebollo León s.d.a.




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