miércoles, 20 de octubre de 2010

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES 24 DE OCTUBRE 2010

Primera Lectura
Lectura del libro del
Eclesiástico (Sirácide)
(35, 15-17. 20-22)
El Señor es un juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oídosu plegaria llega hasta el cielo.
La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende
y el justo juez le hace justicia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33
El Señor no está lejos
de sus fieles.
Bendeciré al Señortodas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señorque se alegre su pueblo al escucharlo.
El Señor no está lejos
de sus fieles.
En contra del malvado está el Señor, para borrar de la tierra su recuerdoEscucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos
de sus fieles.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidasSalva el Señor la vida de sus siervos. No morirán quienes en él esperan.
El Señor no está lejos
de sus fieles.

Segunda Lectura
Lectura de la segunda carta
del apóstol san Pablo a
Timoteo (4, 6-8. 16-18)
Querido hermano: Para  ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a , sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudóTodos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendadonosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (18, 9-14)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justosdespreciaban a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlterostampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios míoapiádate de , que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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